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    October 01

    Cleopatra, "Mi Pasion

     
    Cómo murió Cleopatra Cleopatra

    Nació en el año 69 a.C. Pertenecía a la dinastía de faraones ptolomeos, procedentes de Macedonia (norte de Grecia), que gobernaban en Egipto en ese momento. La capital era Alejandría, ciudad fundada por Alejandro Magno en el año 332 a.C. que había prosperado bajo el mandato de esta dinastía. Tenía uno de los mejores puertos comerciales del Mediterráneo, y se convirtió en un gran centro cultural, cuna de las ciencias modernas: retórica, filosofía, medicina, geometría, hidrostática, geografía, astronomía, etc., pues poseía la mayor biblioteca del mundo. Pero en ese momento, la tierra de Egipto vivía amenazada por su gran rival, Roma.

    Y a Cleopatra le tocó vivir una época rodeada de conflictos que hicieron que el reino egipcio se debilitara; aunque esta reina siempre demostró su fortaleza actuando con astucia y valentía.

     El faraón Ptolomeo Neo Dionisio Auletes -Ptolomeo XIII- era el padre de Cleopatra VII Filópator, pero no era muy querido por los egipcios ya que recaudaba grandes impuestos que irían a parar a las arcas romanas. De este modo, el pueblo de Egipto no aceptó su alianza con Roma, y en el año 58 a.C. se sublevó expulsándolo del país.

     Ptolomeo huyó a Roma y Berenice IV (su hija, hermana mayor de Cleopatra) fue proclamada reina. Pero en el 55 a.C., apoyado por el general romano Pompeyo, Ptolomeo regresó a Egipto quitándole el trono a su hija. Ptolomeo tuvo dos hijos: Ptolomeo XIV Dionisio II y Ptolomeo XV Filópator; y cuatro hijas: Berenice IV, Cleopatra Trifene VI, Cleopatra VII (la nuestra) y Arsinoe.

    Cleopatra en el trono de Egipto Los escritos antiguos cuentan que Cleopatra gobernó con su padre durante un corto período de tiempo, hasta que éste murió en el año 51 a.C. Queriendo conservar el poder, y siguiendo la tradición familiar, se casó con su hermano Ptolomeo XIV (de 12 años). Los ptolomeos no podían casarse con alguien de rango inferior, y es por ello por lo que se unían entre hermanos.

     Con tan sólo 18 años, Cleopatra quería reinar sola, pues consideraba que su hermano era demasiado joven para gobernar Egipto. Aunque se encontraba con el problema de que muchos funcionarios y nobles apoyaban a su hermano. Además, el general Pompeyo, poderoso aliado de su padre, planeaba anexionar Egipto al Imperio Romano. Tendría que superar muchos obstáculos.

    Desde niña estudió muchísimo (literatura, aritmética y geometría, astronomía, medicina) y aprendió varios idiomas, como el egipcio (su familia sólo hablaba griego), lo que le sirvió de mucho a la hora de gobernar Egipto. Para ello, intentó ganarse el favor de los cortesanos poderosos. Rindió culto a los dioses egipcios proclamándose “hija del dios sol”, y entregó generosos regalos a los templos más importantes, ganándose el apoyo de los sacerdotes.

     Asimismo se interesó por la política internacional, sobre todo para evitar conflictos con Roma, y por la economía, facilitando las exportaciones necesarias para el bienestar de su país. Los dos primeros años de su reinado fueron muy difíciles. Por una parte, el Nilo no se desbordó, las cosechas se perdieron y muchas personas murieron de hambre.

    Por otra parte, seguía teniendo enemigos poderosos como era Poteinos, el consejero de su hermano Ptolomeo. En el año 48 a.C. Cleopatra descubrió que su hermano y Poteinos conspiraban contra ella. Querían secuestrarla y matarla, por lo que tuvo que huir de Egipto acompañada de su hermana Arsinoe. Navegaron por el Mediterráneo refugiándose cerca de Siria, y con el tiempo, volvió con su ejército para reconquistar su tierra. Julio César y Cleopatra Mientras tanto, Julio César y Pompeyo se enfrentaron por el poder de Roma, provocando una guerra civil, venciendo Julio César.

     

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    Pompeyo se dirigió a Egipto en busca de ayuda, pero cuál fue la sorpresa que los seguidores de Ptolomeo le asesinaron al desembarcar en Alejandría. Cuatro días después, César llegó a Egipto y vio lo sucedido. Deseaba mantener la paz y solicitó reunirse con Ptolomeo y Cleopatra para alcanzar un acuerdo. La reina no confiaba en su hermano y necesitaba la protección de César.
    Con la ayuda de su intendente Apolodoro, a escondidas y al anochecer, llegó hasta él, quien quedó fascinado por su encanto e inteligencia. ¡Qué valiente fue Cleopatra! Ya se había ganado la confianza de Julio César. Pero esto no le gustó nada a su hermano Ptolomeo. Hasta oídos de Julio César llegaron los planes de conspiración contra él por parte de Poteinos, y ordenó que lo ejecutaran. Perdonó la vida a Ptolomeo y le dejó salir de la ciudad, reuniéndose con Arsinoe, su hermana, quien había logrado escapar y lideraba un ejército egipcio contra César. Ambos finalmente fueron vencidos en una dura batalla. Poco tiempo después Ptolomeo apareció muerto en el puerto de Alejandría.
     Arsinoe fue enviada como prisionera a Roma. Ahora Cleopatra, con 22 años, reinaba junto a su hermano Ptolomeo XV Filópator (de sólo 11 años) y se sentía más segura bajo la protección y el amor de César, quien en el año 46 a.C. regresó a Roma triunfante por su victoria. Tras él, llegó Cleopatra pretendiendo un tratado de paz entre Egipto y Roma, llevando consigo a Ptolomeo XVI Cesarión, hijo de César, y a su hermano Ptolomeo XV. No obstante, la relación entre Julio César y Cleopatra no agradó en Roma, sobre todo por la posibilidad de que en el futuro el hijo de ambos pudiera gobernar. A pesar de todo, César obtenía cada vez mayores reconocimientos, siendo nombrado dictador vitalicio. Sin embargo, en el año 44 a.C., tras una reunión en el Senado, Julio César fue apuñalado. Marco Antonio y Cleopatra Cleopatra regresó a Egipto.
     Su protector había sido asesinado y su reino volvía a estar en peligro. Este hecho provocó una guerra civil en Roma que duraría tres años, liderada por tres importantes hombres que lucharon contra los líderes de la conspiración: Octavio, Marco Antonio y Lépido.
    Tras derrotarlos firmaron un tratado de paz en el que acordaron gobernar Roma juntos durante cinco años. A partir de ese momento, Marco Antonio controlaría Egipto. Pero necesitaba el apoyo de Cleopatra que ahora reinaba junto a su hijo Cesarión.
     Precisaba del oro de Egipto para pagar a los ejércitos que velaban por su parte del Imperio, y el trigo para alimentar a sus hombres. Por su parte, la reina egipcia pretendía la protección del romano. Marco Antonio y Cleopatra se dieron cita en Tarso (Turquía). La reina apareció deslumbrante y tras varios encuentros consiguió lo que se proponía. Marco Antonio se unió a ella impresionado por sus encantos. Antonio pasó una temporada en Alejandría junto a Cleopatra, quedando embarazada de gemelos. Pero el romano no pudo verles nacer ya que a comienzos del año 40 a.C. tuvo que regresar a Roma pues Fulvia, su esposa, participaba en una conspiración contra Octavio.
     A finales de año, su esposa murió, y firmó un acuerdo de paz con Octavio; y en señal de amistad, se casó con la hermana de éste, Octavia. Cleopatra siguió reinando Egipto. Cuatro años después regresó Marco Antonio. Su protección seguía ayudándola a mantener la independencia de Egipto. Tuvieron su tercer hijo, Ptolomeo Filadelfo. Durante un tiempo, Antonio no tuvo éxito en sus conquistas perdiendo muchos soldados y muchas tierras. Hasta que finalmente, invadió Armenia y regresó triunfante a Alejandría.
    Cleopatra fue coronada “Reina de reyes” y todos sus hijos también recibieron títulos reales. - Cesarión, de 13 años, fue proclamado “Rey de reyes”. - Alejandro Helios, de 6 años, fue nombrado rey de Armenia. - Cleopatra Selena, reina de Cirenaica y Creta, también con 6 años. - Y Ptolomeo Filadelfo, con sólo 2 años, rey de Asia Menor. Marco Antonio y Cleopatra eran fuertes aliados y tenían grandes ambiciones. Recuperaron algunos de los territorios que la familia de la reina había controlado en el pasado. Pero Octavio se enteró de la ambición de ambos e informó al Senado romano tratando a Marco Antonio de traidor. Además, el divorcio de su esposa romana se tomó como ofensa.
    El fin de Cleopatra, la última reina egipcia A finales del 32 a.C. Octavio declaró la guerra a Cleopatra y a Egipto. Marco Antonio actuó en la guerra como aliado de Cleopatra en contra de Roma. Llegaron a Grecia temiendo un ataque que le llevara a perder ese territorio. Pero en realidad, no les fue nada bien, pues los soldados romanos fueron venciendo al ejército de Marco Antonio, capturando sus fuertes y hundiendo sus barcos. Poco a poco la situación empeoraba, y desesperados Antonio y Cleopatra decidieron atravesar el cerco romano. Aunque ¡no les pudo ir peor! Fueron derrotados en la famosa batalla de Accio (Actium), aunque Cleopatra consiguió huir con su flota regresando a Alejandría, donde entró triunfante como si hubiera logrado una gran victoria, para evitar que sus enemigos en Egipto no la dejaran entrar al saber que había sido vencida por Octavio. Antonio estaba hundido por la deshonra y decidió ocultarse en la isla de Faros sin querer ver a nadie. Mientras tanto, Cleopatra seguía pensando en la forma de continuar gobernando. Octavio no tenía suficiente oro para pagar a los ejércitos, por lo que de momento no podría atacar de nuevo. Pero sí sabía que volvería tarde o temprano en busca de la necesitada riqueza de Egipto. Poco tiempo después, Antonio salió de su retiro y de nuevo volvieron las fiestas a palacio. Un año después se recibió la noticia de la llegada de Octavio, y Cleopatra temiendo su reacción, le envió una carta ofreciéndole Egipto con la condición de que gobernaran sus hijos. Pero Octavio ni siquiera contestó: estaba claro que quería gobernar solo.
    Mientras, Marco Antonio reunió a su ejército para enfrentarse a Octavio. Pero sus soldados desertaron huyendo avergonzado y derrotado, y culpando a Cleopatra, quien asustada por la ira del romano se encerró en su mausoleo. Corrieron rumores de que la reina egipcia había muerto. Marco Antonio enloquecido se clavó su espada, justo en el momento en el que el secretario de Cleopatra llegaba anunciando que estaba viva. Fue llevado junto a Cleopatra y murió en sus brazos. Poco después en el año 30 a.C., a la edad de 39 años, murió Cleopatra, la última reina de Egipto.
    Sobre su muerte hay muchas leyendas, pero el cuerpo de Cleopatra no se ha encontrado, por lo que los expertos no han podido estudiar su causa. Lo cierto es que Cleopatra fue una reina orgullosa que prefirió la muerte antes de someterse a Octavio y humillarse ante los romanos. Se suicidó junto a sus dos fieles sirvientas, pero ¿cómo murieron? ¿Se clavaron una aguja envenenada? ¿Pudo ser la mordedura de un áspid con su veneno la causa de su muerte? Octavio respetó sus deseos y su cuerpo fue sepultado cerca de su amado Marco Antonio. Su tumba nunca fue encontrada. ¿Qué paso con Egipto? El país quedó bajo el gobierno de Roma, lo que supuso el fin de la civilización egipcia. Octavio se proclamó nuevo faraón y ordenó la destrucción de muchos monumentos egipcios y documentos oficiales. Alejandría continuó siendo un gran centro cultural y comercial, pero la prosperidad de Egipto fue decayendo.
    September 05

    Historias que alegran mi vida

     

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      El título de Emperador.  

     Significado. Origen. Historia (1)   

    Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la definición de Emperador (entre otras acepciones) es: 1. Título de mayor dignidad dado a ciertos soberanos. Antiguamente se daba a los que tenían por vasallos a otros reyes o grandes príncipes. El emperador Alfonso VII. El emperador de Alemania, de Austria, de Rusia. 2. Título de dignidad dado al jefe supremo del antiguo Imperio romano, y que originariamente se confería por aclamación del Ejército o decreto del Senado.

    En tratamiento que se les da a sus poseedores es el de Su Majestad Imperial, S.M.I. Aunque en otro libros de historia y protocolo, también se admite el tratamiento de Su Alteza Real e Imperial, S.R. e I.

    Sus orígenes, según los libros de historia consultados son diversos. En un principio, parece ser que eran los soldados, los que podían dar por aclamación al general el título de "IMPERATOR", que era un título honorífico que reconocía sus virtudes en el mando. Augusto retuvo este título para sí, para evitar que ningún otro general lo obtuviera, a partir de entonces fue el título que más utilizó, de ahí que le conozcamos como el primer "emperador" de Roma. En realidad, imperator o emperador es un título militar como "caudillo" y otros equivalentes.

    Otras partes de la historia citan a Octavio, tras el asesinato de Julio César, se quedó con el título de "Cesar Imperator" y se concedió uno nuevo, "Augustus" (que viene a significar "afortunado"), y al recibir en el año 23 del Senado el "Imperium Maius" (algo así como el "Imperio Supremo") empezó a tomarse el título de «Emperador» como equivalente al de soberano de todas las tierras dominadas, y el apelativo «Imperio» como definitorio de las susodichas comarcas con sus ciudades y habitantes.

    El título de Emperador fue evolucionando, y durante algún tiempo, César, Augusto y Emperador fueron considerados títulos similares hasta la llegada de la Tetrarquía de Diocleciano, en la que hubo simultáneamente dos Augustos y dos Césares, ayudantes de los primeros, pero todos ellos con el título imperial.

    Tras la muerte de Augusto el concepto de Emperador adquirió un nuevo matiz al ser nombrado el difunto nada menos que Dios Olímpico. Con posterioridad, los sucesivos césares, como Calígula y Nerón, no quisieron esperar a la muerte, y ellos mismos se nombraron dioses. De ahí vino la noción de los emperadores como seres divinos o relacionados con la divinidad, que se extendería más allá de la duración del Imperio Romano. El poder del cristianismo en aquel momento hizo que los emperadores fueran coronados por los Pontífices cristianos (el título de Sumo Pontífice es igualmente de origen romano clásico y muy anterior al cristianismo, aplicándose a la máxima autoridad religiosa de la época) , considerándose a unos y a otros como sumos detentadores de los poderes seculares y religiosos, respectivamente, cuya alianza garantizaba la seguridad del mundo civilizado.

    El título de Emperador, en un principio no tenía carácter hereditario, sino que tenía carácter personal y vitalicio, nada más.
     

    August 16

    Bibliografía

     

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    De poco sirve ver reportajes, leer revistas, comprar libros sobre el antiguo Egipto, si no se tienen unos conocimientos básicos y, sobre todo, una guía como la presente, que le explique lo que son la mayor parte de las cosas de las que se hablan, se ven, o se leen en los mismos.

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    Dos cosas que aparentemente son distintas y distantes en el tiempo, la enigmática Nefertiti y el saqueo por los rusos y americanos de las obras de arte y documentos historícos de los museos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo la pista de estos hechos, el autor constatará que existen documentos históricos de trascendental importancia: un papiro desconocido que aclara muchas de las incógnitas sobre la vida de la reina Nefertiti y su misteriosa desaparición.

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    La influencia de la mujer en el Egipto faraónico fue una de las más grandes de todas las civilizaciones conocidas, incluida la nuestra actual.

    Eclipsada más por los modernos arqueólogos y estudiosos, más que por sus contemporáneos compatriotas, alcanzó las más altas cotas del poder, ocupó puestos claves de la sociedad, fueron escribas, sacerdotes, jueces y... faraones. El título masculino que usaron podría despistar al egiptólogo, pero tras muchos de ellos había una mujer.

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    Los misterios y enigmas del Antiguo Egipto.

    -La maldición de los faraones.

    -Los poderes de las pirámides.

    -Las momias ¿vivientes?.

    -La presencia de los dioses.

    -La comunicación con los muertos ...¿Son hechos o supersticiones?

    Descubra lo que podría haber de verdad a través de un examen a la luz de las más recientes investigaciones.

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    La verdadera vida en el antiguo Egipto

     

    El antiguo Egipto era un mundo de Magia, Erotismo y Sensualidad. Allí está el origen de estos conceptos.

    Una visión inédita.¿Sabía que el cristianismo proviene de la religión egipcia?

    ¿Sabía que los antiguos egipcios ya practicaban algo semejante a la OUI-JA y el TAROT y allí tienen su origen espiritismo, magos y brujas?

    ¿Sabía que Erotismo y pornografía no les eran desconocidos?

    En este libro se abordan estos y otros temas que han sido tradicionalmente tabú para los investigadores por ser considerados irreverentes, subversivos o inmorales.

    El antiguo Egipto no era en absoluto la sociedad idílica que pinta Christian Jacq. Sabían ser crueles, esclavizaban a los pueblos sometidos y el totalitarismo y militarismo también se reveló allí por primera vez cómo doctrinas "razonadas" y fríamente calculadas.

     

     


    Historias

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    Historias sobre momias

    Los aficionados a las historias de momias están de enhorabuena. Por primera vez en España acaba de publicarse en español una antología de relatos que tienen por protagonista a estos muertos vendados que constituyen un mito imprescindible de la literatura fantástica y de terror. La maldición de la momia. Relatos de horror sobre el antiguo Egipto (Valdemar), cuya edición ha corrido a cargo de Antonio José Navarro, recoge los cuentos más selectos sobre momias, entre los que destacan los escritos por autores anglosajones.

    Culturas paganas
    La atracción por los aparecidos, el morbo que provoca toda muerte violenta y la fascinación que ejercen las culturas paganas y orientales son algunos elementos que convierten a la momia en un personaje de ficción de primer orden. A todo ello se une la convicción que anidó en el imaginario popular de que el descubrimiento de una momia entrañaba una maldición sobre el que hacía el hallazgo.


    “El ejemplo clásico es la profanación de la tumba de Tutankamon, que, según la leyenda, acarreó la muerte de Lord Carnarvon, el mecenas de la expedición.

    En la recopilación de relatos figuran clásicos como Conan Doyle, Sax Rohmer o Rudyard Kipling y autores vivos contemporáneos como Norberto Luis Romero, Pilar Pedraza o José María Latorre. La proliferación de escritores anglosajones que tocan el género estriba en que Egipto fue durante mucho tiempo un protectorado británico y que fueron los arqueólogos de las islas los que elevaron la egiptología a categoría de ciencia.

    Según Navarro, el personaje de la momia tiene su cara y su cruz. Si por un lado combina dos elementos de la literatura fantástica muy comerciales como la violencia y el sexo, por otro se trata de una figura muy limitada. Para el antólogo, el cine ha hecho bastante daño al género literario al fijar un arquetipo visual de la momia muy pobre, que se reduce al de un “autómata cubierto de vendas que destruye todo lo que encuentra a su paso”.

    El folclore atribuye el maleficio de la momia para quien desvela su escondrijo a causas tan dispares como estrafalarias. Desde la existencia de bacterias milenarias que cobran actividad cuando se abre el sepulcro hasta la colocación estratégica de elemento radiactivos.

    Polvo de momia
    Pese a la mala suerte que se atribuye al monstruo, el ‘polvo de momia’ egipcia fue un medicamento muy codiciado en Oriente Próximo y en ciertos ambientes aristocráticos europeos. Francisco I de Francia (1494-1547) utilizaba el fármaco para sanar sus dolencias.

    Si bien el mito de la momia ha tenido un desarrollo fecundo en la literatura, lo cierto es que aún no se ha escrito una gran novela al estilo de lo que hizo Bram Stocker con Drácula.
     

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    July 30

    Poemas

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      El hijo                  

    Ay hijo, sabes, sabes
    de dónde vienes?

    De un lago con gaviotas
    blancas y hambrientas.

    Junto al agua de invierno
    ella y yo levantamos
    una fogata roja
    gastándonos los labios
    de besarnos el alma,
    echando al fuego todo,
    quemándonos la vida.

    Así llegaste al mundo.

    Pero ella para verme
    y para verte un día
    atravesó los mares
    y yo para abrazar
    su pequeña cintura
    toda la tierra anduve,
    con guerras y montañas,
    con arenas y espinas.

    Así llegaste al mundo.

    De tantos sitios vienes,
    del agua y de la tierra,
    del fuego y de la nieve,
    de tan lejos caminas
    hacia nosotros dos,
    desde el amor terrible
    que nos ha encadenado,
    que queremos saber
    cómo eres, qué nos dices,
    porque tú sabes más
    del mundo que te dimos.

    Como una gran tormenta
    sacudimos nosotros
    el árbol de la vida
    hasta las más ocultas
    fibras de las raíces
    y apareces ahora
    cantando en el follaje,
    en la más alta rama
    que contigo alcanzamos.

    Pablo Neruda


    La tierra

    La tierra verde se ha entregado
    a todo lo amarillo, oro, cosechas,
    terrones, hojas, grano,
    pero cuando el otoño se levanta
    con su estandarte extenso
    eres tú la que veo,
    es para mí tu cabellera
    la que reparte las espigas.

    Veo los monumentos
    de antigua piedra rota,
    pero si toco
    la cicatriz de piedra
    tu cuerpo me responde,
    mis dedos reconocen
    de pronto, estremecidos,
    tu caliente dulzura.

    Entre los héroes paso
    recién condecorados
    por la tierra y la pólvora
    y detrás de ellos, muda,
    con tus pequeños pasos,
    eres o no eres?

    Ayer, cuando sacaron
    de raíz, para verlo,
    el viejo árbol enano,
    te vi salir mirándome
    desde las torturadas
    y sedientas raíces.

    Y cuando viene el sueño
    a extenderme y llevarme
    a mi propio silencio
    hay un gran viento blanco
    que derriba mi sueño
    y caen de él las hojas,
    caen como cuchillos
    sobre mí desangrándome.

    Y cada herida tiene
    la forma de tu boca.


    Pablo Neruda

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